martes, 20 de diciembre de 2011

EL GOBIERNO DE ESTA VERDADERA DEMOCRACIA: SU LADO OSCURO QUE MUCHOS NO PODEMOS VER

Antonio Peredo Leigue
El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española -lo de Real, viene porque España sigue siendo un reino- tiene dos acepciones coincidentes respecto a la palabra democracia. La primera dice: Doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno. La segunda afirma: Predominio del pueblo en el gobierno político de un Estado. En otros términos: no hay democracia si el pueblo no interviene en las decisiones fundamentales del Estado.

No voy a hablar de algún ejemplo de Nuestra América, donde todos se sienten con agudo sentido crítico para desmenuzar lo que ocurre en cada uno de nuestros países. Mi intención es referirme a lo que está ocurriendo en la Unión Europea, donde dicen que la democracia nació y se fabricaron sus modelos hasta la actualidad. Aquel pueblo que no siga sus sacramentos, será condenado porque no vive en democracia. Es lo que nos enseñaron y, lastimosamente, siguen enseñando en las escuelas de Bolivia y, seguramente, de muchos otros países de esta región.

El primer país donde se mostró que no hay democracia, es Grecia; la Grecia de Sócrates y de Platón. El derroche, aviesamente incitado por los mercaderes, provocó la bancarrota. Presurosos, los jerarcas de la Unión acudieron con montos impresionantes de dinero prestado, bajo la recomendación de reducir el gasto público y constreñir el desarrollo económico. Algo hizo el gobierno pero el desajuste se mantuvo. Los mandatarios de la Unión, el dúo Merkel-Sarkozy, tomaron la sartén por el mango y retuvieron la última entrega del préstamo. Reclamaron e impusieron recortes extremos y paralización de obras como condición para cubrir la cuota. El dinero que entregaron no estaba destinado a las necesidades del pueblo que no fue consultado, sino a pagar las deudas miles de veces millonarias, causadas por el derroche impuesto como forma de vida. Por supuesto, todo el gobierno cambió y, el parlamento griego sometido a los jerarcas de la Unión, confirmó un gabinete tecnócrata encabezado por el señor Lukas Papademos quien, como carta de presentación, declaró: “No hay comida gratis para los deudores, ni soluciones fáciles para los acreedores”; es decir, estamos aquí para pagar las deudas, no para solucionar los problemas del pueblo. ¿Esto es democracia?

Tomemos otro ejemplo en la vieja Europa. Una cumbre de la Unión deliberó la semana pasada sobre las medidas extremas que deben tomarse para evitar el colapso del euro, la moneda de la UE. El primer ministro británico, Cameron, se negó a firmar el acuerdo que aprobaron los mandatarios de los otros 26 países miembros. Al llegar a Londres, Cameron recibió una andanada de acusaciones de la oposición, como era de esperar, pero también de los liberales demócratas, que forman parte de su gobierno. Éstos y los laboristas, que se supone son la izquierda del esquema político británico, acusan al conservador Cameron de haber dejado a Gran Bretaña fuera de la Unión Europea. Cameron se defiende diciendo que el Reino Unido sigue en la UE en razón del mercado común, pero no puede estar de acuerdo con restricciones que pueden perjudicarlos. En toda esta discusión, no tiene nada que ver el pueblo que ya está soportando restricciones. Si Cameron se mantiene, habrá más restricciones. Si cambia el gobierno, las restricciones serán mayores. ¿Hay democracia en todo esto?

La conclusión es manifiesta: la democracia al estilo europeo, es el predominio de los mercaderes en el gobierno político. El pueblo está para trabajar, para votar eligiendo a un gobierno más derechista o menos derechista, para gastar a un ritmo cada vez más enloquecido y para pagar las consecuencias de este perverso manejo mercantil.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos establece, con claridad y puntualmente, el derecho a la vida y al trabajo digno de todas las personas en todos los países del mundo. En eso se basa la democracia. En unos países es más problemático que en otros el cumplimiento de esa declaración. Pero, ¿en Europa, cuáles son las dificultades?, ¿quién o quiénes coartan esos derechos?, ¿los gobiernos elegidos por voto popular, no responden al pueblo?

Un país, un pequeño país, dio la lección: Islandia. Los medios de comunicación se encargan de no difundir el ejemplo. Las reuniones de la señora Merkel con el señor Sarkozy se conocen en toda su extensión. Por supuesto, lo que se difunde es la versión oficial; de ninguna manera los entretelones. Y, la versión oficial, es tan dura, tan cruel, que salen sobrando los entretelones. La democracia, al estilo europeo, es el derecho de los ricos a exprimir al pueblo y, luego, hacerle pagar las consecuencias. Eso es todo.


ENSEÑANZA DE UN NIÑO JAPONÉS


Un Niño Japonés

 NOTA DEL EDITOR:

Esta carta, escrita por el inmigrante vietnamita Thanh Minh que trabajó en Fukushima como policía, a un amigo en Vietnam, fue publicado en New América Media, el 19 de marzo. Es un testimonio de la fuerza del espíritu japonés, y un corte interesante de la vida cerca del epicentro de la crisis en la central nuclear de Fukushima en Japón. Fue traducido por el MNOAL editor Andrew Lam, autor de "Como Oriente Occidente: escribiendo en dos hemisferios" condensado en Shanghai Daily.

Hermano,

 ¿Cómo estás tú y tu familia? Estos últimos días, todo era un caos. Cuando cierro mis ojos, veo los cadáveres. Cuando abro los ojos, también veo los cadáveres. Cada uno de nosotros debe trabajar 20 horas al día, sin embargo, me gustaría que hubiera días de 48 horas, para que podamos seguir ayudando y rescatar gente. Me he hecho fuerte viviendo el nacionalismo japonés. Estamos sin agua ni electricidad, las raciones de alimentos se encuentran cerca de cero. Apenas se consigue trasladar a los refugiados antes de que haya nuevas órdenes para trasladarles a otro lugar.

Actualmente estoy en Fukushima, a unos 25 kilómetros de la planta de energía nuclear. Tengo tanto para decirte que si pudiera escribirlo todo, seguramente se convertiría en una novela acerca de las relaciones y comportamientos humanos en tiempos de crisis. Aquí la gente mantiene la calma - su sentido de la dignidad y el comportamiento adecuado son muy buenas - así que las cosas no son tan malas como podrían serlo.  El gobierno está tratando de proveer suministros por vía aérea, con alimentos y medicinas, pero es como dejar caer un poco de sal en el océano. Pero por más atrasos nunca pierden la disciplina ni la dignidad.

Hermano, hubo un incidente realmente conmovedor. Se trata de un niño japonés que enseñó a un adulto como yo, una lección sobre cómo comportarse como un ser humano. Ayer por la noche, me enviaron a una escuela de gramática para ayudar a una organización de caridad a distribuir alimentos a los refugiados. Era una larga fila que serpenteaba un lado a otro y vi a un niño de alrededor de 9 años de edad. Llevaba una camiseta y un par de pantalones cortos. Estaba haciendo mucho frío y el niño estaba en el final de la cola. Me preocupaba que en el momento que le llegue el turno, no hubiera ningún alimento. Así que hablé con él. Dijo que estaba en la escuela cuando ocurrió el terremoto. Su padre trabajaba cerca y se dirigía a la escuela. El estaba en el balcón del tercer piso
cuando vio el coche de su padre barrido por el tsunami.

Le pregunté acerca de su madre. Dijo que su casa está junto a la playa, que su madre y su hermana pequeña, probablemente no se salvaran. Volvió la cabeza, se secó las lágrimas cuando le pregunté acerca de sus familiares. Estaba temblando por lo que me quité la chaqueta de policía y se la puse a él. Ahí fue cuando mi bolsa de ración de alimentos se cayó. La recogí y se la di a él. "Cuando llegue tu turno, podrías quedarte sin alimentos. Así que aquí está mi parte. Yo ya comí. ¿Por qué no te lo comes?" El muchacho tomó mi comida, se inclinó. Pensé que se lo comería de inmediato, pero no lo hizo. Tomó la bolsa, se acercó al principio de la cola y la puso con toda la comida que estaba esperando para ser distribuida.

Me sorprendió. Le pregunté por qué no se lo comía, en vez de añadirla a la pila de los alimentos. Él respondió: "Porque veo a gente con mucho más hambre que yo, si lo pongo allí, se van a distribuir los alimentos por igual.” Cuando escuché eso me di vuelta para que la gente no me viera llorar.

Una sociedad que puede educar a un niño de 9 años de edad, que entiende el concepto de sacrificio por el bien común de la nación, es una gran sociedad, un gran pueblo  y de profundos sentimientos espirituales.
Bueno, en estas pocas líneas envío a ti y la familia mis mejores deseos.
La hora de mi turno ha llegado nuevamente.
Ha Thanh Minh

10 COSAS QUE DEBERÍAMOS APRENDER DE JAPÓN

 1.  LA CALMA
 Ni una sola imagen de golpearse el pecho o de dolor. La muestra de dolor en sí ha sido dignamente y calladamente llevada.

 2. LA DIGNIDAD
 La disciplina en las colas para el agua y los alimentos. Ni una palabra áspera o un gesto de grosería o ventajismo egoísta.

 3. LA CAPACIDAD 
 De los arquitectos, increíble, los edificios se balanceaban, pero no caían. La reconstrucción vial fue increíblemente eficiente.

 4. LA CONSIDERACIÓN
 La gente compraba sólo lo que realmente necesitaba para el momento, por lo que todo el mundo podía conseguir algo.

 5. EL ORDEN
 No hay saqueos en las tiendas. No tocan la bocina y no adelantan en las carreteras. Sólo hay comprensión y respeto mutuo.

 6. EL SACRIFICIO
 Cincuenta trabajadores quedaron atrás para bombear agua de mar en los reactores, nucleares sin importarles la muerte segura que les esperaba y solo fueron cincuenta porque ese fue el número que se determinó como mínimo. Pero hubo cientos de voluntarios.

 7. EL SENTIDO DE RESPONSABILIDAD
 Los restaurantes redujeron los precios. Y pese a la fuerte demanda, no se sabe de ningún comerciante ni mayorista ni minorista que no haya rebajado los precios y vendido a menos del costo de existencia. Los agricultores regalaban sus cosechas.  En fin, se hizo realidad aquél principio de la ética de los Samurai que dice que: “El fuerte cuida a los débiles”.

8. LA FORMACIÓN
 La gente de edad y los niños, todo el mundo sabía exactamente qué hacer. E hicieron precisamente eso.

9. LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN
  Ellos mostraron moderación magnífica en los boletines. Ningún periodista publicó tonterías, ni sensacionalismos morbosos: únicamente reportajes para difundir la calma

 10. HONRADEZ
 Cuando se cortó la luz en las tiendas, la gente volvió a poner las cosas en los estantes y se marchó en silencio. ¡Nadie se llevó producto alguno!

sábado, 10 de diciembre de 2011

LOS ALIMENTOS DE HOY OCNIS, ¿CAUSAS DE ENFERMEDADES TEMPRANAS?




Leyendo un artículo acerca de la industrialización alimentaria, me llamo mucho la atención el término usado por la antropóloga autora del mismo, ella denomina a los alimentos de hoy como OCNIs: objetos comestibles no identificados. Pues claro, no sabemos con exactitud qué comemos.
Cuando uno piensa rápidamente dirá: ¿cómo no voy a saber lo que como? La realidad es que no lo sabemos, porque la mayor parte de los alimentos que compramos no son naturales, sino procesados o pasan al menos por un proceso industrial.
Así, en la actualidad comemos manzanas rojas, redondas y brillantes, pero que no saben a nada, y nos preguntamos: ¿será que tienen genes de otra especie? ¿tendrá algún agroquímico que me perjudique? Nada de esto lo podemos controlar nosotros. Debemos confiar ciegamente en los sistemas reguladores.
Pero hoy en día, si nos ponemos a analizar, es muy difícil encontrar alimentos producidos como antes, hoy nos venden yogures con diferentes bacilos y bacterias y nosotros debemos confiar en lo que la publicidad nos vende, pues no tenemos otra forma de saber de qué se tratan dichos agentes que acaban en nuestro cuerpo.
Además de alimentos genéticamente modificados, hoy desconocemos si a las carnes les inyectan hormonas, si poseen restos de químicos, si el envase es el adecuado y su conservación también, si posee conservantes y aditivos que pueden afectarnos, y hasta hemos escuchado de nutrigenómica y de nanoalimentos. ¿Eso comeremos en un futuro? ¿Qué es?
Es triste saber que cada vez tenemos más de estos alimentos y menos de los caseros, aquellos elaborados por nosotros, donde nada sera oculto. Hoy la gente prefiere comprar congelados de carne procesada que no nos permite ver si es carne o es una mezcla de cereales, un poco de saborizantes, colorantes y restos de algún tipo de carne, a comprar un trozo de carne y elaborar su propia hamburguesa en casa.
Es raro pensar en esto pero es lo que nos pasa, y la antropóloga del artículo que leía lo describe de una manera un tanto graciosa y un tanto cruel: "los alimentos de hoy se han transformado en OCNIs. No sabemos lo que comemos".


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AHANAOA A. C.

Miguel Leopoldo Alvarado

Fundador y Presidente